Historia

En la Villa de Gómez Farías, rodeada por el bosque tropical y a 15 km del bosque de niebla, el Hostal Casa de Piedra da la bienvenida a todos aquellos que disfrutan de la naturaleza en instalaciones integradas al entorno y de bajo impacto ambiental, sin dejar de lado las nuevas tecnologías y el trato humano y cercano.

Fusión de sostenibilidad y comodidad, cuenta con 8 habitaciones independientes con baño privado, de ocupación variable. Reciba el nuevo día entre niebla, rayos de sol y el canto de las aves en su amplio y frondoso jardín compuesto de mangos, cedros, almendros, palo de rosa, crotos y orquídeas. Su restaurante, El Trapiche, utiliza en su cocina técnicas semejantes a la extracción de los jugos de los frutos de la tierra con un trapiche tradicional: un paciente y exhaustivo trabajo para captar el sabor esencial de los ingredientes naturales y de temporada.

Hostal Casa de Piedra fue el primer servicio de hospedaje que hubo en la Villa de Gómez Farías. Iniciamos nuestro proyecto hace 25 años, con la adquisición de una casona escondida entre la vegetación; inicialmente había sido una casa familiar y posteriormente una incipiente industria (1982). Al descubrirla en 1995, la imaginamos como un refugio para los exploradores de la Reserva de la Biósfera El Cielo y, en septiembre de 1997, recibimos nuestros primeros huéspedes.

La casa original constaba de 3 habitaciones, una cocina y un salón, el cual adaptamos como recepción y restaurante. En 2001 se realizó la primera ampliación, construyendo 3 habitaciones más y remodelando el cuarto de servicio para contar con 8 habitaciones en total. En 2008 se implementaron diversas ecotecnias, con la finalidad de reducir el impacto en el medio ambiente: se rehabilitó el sistema hidráulico y de drenaje, con el objetivo de separar las aguas negras de las aguas grises para su reutilización; se instaló un sistema de captación de agua, fotoceldas para iluminación y celdas solares para el calentamiento de agua. En 2010 se realizó la remodelación del edificio que albergó la sala de extracción de esencias en la década de 1980, trasladando ahí al restaurante y dotándolo de una terraza con una espectacular vista hacia la Sierra de Cucharas.

Durante los primeros 15 años, el Hostal Casa de Piedra se posicionó entre observadores de aves, observadores de mariposas y naturalistas, tanto internacionales como nacionales. En ese lapso, la Reserva de la Biósfera El Cielo ganó popularidad como destino turístico con la campaña “Trece Maravillas de México” de TV Azteca en 2007, así como la promoción que realizó el Gobierno del Estado de Tamaulipas con la apertura del Centro Interpretativo Ecológico (CIE) en 2010. A partir de ese periodo, el turismo de aventura y el turismo de grupos grandes incrementaron, sin respetar la capacidad de carga de la Reserva, utilizando motos y cuatrimotos, causando disturbios en el área y contaminación auditiva severa para la flora y fauna.

Como las nuevas actividades en la Reserva de la Biósfera El Cielo no eran compatibles con la observación de naturaleza, aunado al período de inseguridad y violencia extrema que se vivió en el estado, el segmento de turismo que más recibíamos se retiró y el destino del Hostal Casa de Piedra fue incierto durante casi una década. Sin embargo, la afluencia de otros tipos de visitantes a la Reserva de la Biósfera El Cielo se ha incrementado en los últimos dos años y nosotros seguimos fieles al concepto original de nuestro refugio: nos especializamos en personas o pequeños grupos de turistas que buscan conocer y aprender de la biodiversidad de la Reserva, ofreciendo un alojamiento integrado al entorno, con la mejor calidad en los servicios básicos y una atención personalizada en el hospedaje y el restaurante.

Situados en la selva de Gómez Farías y a sólo 15 km del bosque mesófilo de montaña, gracias a nuestra ubicación y nuestra desarrollada red de prestadores de servicios turísticos, tanto de transportistas a la parte alta de la Reserva como de guías locales, el Hostal Casa de Piedra le ayudará a conseguir los objetivos de un viaje de exploración de la naturaleza. Nuestros colaboradores son originarios de la localidad y han estado atendiendo a nuestros visitantes durante más de 20 años, compartiendo sus conocimientos sobre las artesanías y la gastronomía local e incluyendo en nuestro menú aquellos platillos solicitados por nuestros clientes de acuerdo a requerimientos especiales de salud. Asimismo, disponemos de una colección de libros y artículos sobre la Reserva de la Biósfera El Cielo, para que nuestros huéspedes tengan información adicional al realizar sus viajes de exploración de la biodiversidad tamaulipeca.

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